domingo, 5 de febrero de 2012

Necesario y suficiente



Cuando mi historia se reduce
a escombros de lo que un día erigí,
de pilares que no mantuvieron la carga
de todo lo que erré...

Cuando no me queda nada,
y en la nada me quedo dormida
porque lo que tuve, perdí,
y lo que supe,olvidé.

Cuando el contenido de cada instante
queda vacío de sentido
y los sentidos no captan
el motivo de su ser.

Es entonces cuando más presente te haces,
cuando tanto giro no marea,
cuando Tú haces posible el equilibrio
y contigo sigo adelante...otra vez.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Tiempo


Contado eres,
encasillado,
encerrado y fraccionado:
años, meses,
horas, minutos
y segundos...
según para quién:
fabuloso o doloroso,
pasarás dejando poso
o simplemente pasarás,
dando de ti
sin agotarte
a cada uno su parte
porque nuestro te creemos
desde el comienzo,
pero de nadie eres,
no eres de nadie.

Para algunos acabas,
en este mundo,
sin concesión.
Para otros,continúas,
aunque antes eras mejor.
¿ En mi caso?
aunque en ocasiones
me faltes o sobres,
incluso no importes,
te dedico estos versos,
porque transcurres
mientras te escribo,
infalible,
variable fundamental,
a veces armónico,
sinusoidal.
Infinito,
compañero trascendental,
ocupante incansable
de mi proceso mental...



( y en suspensivo acabo lo que no tiene final)

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿otro día más?



Salió de casa. Era tan temprano que aun no se habían despertado los rayos del sol o quizá llegaban tarde aquella mañana y no Ella, que apunto había estado de quedarse dormida, motivo por el cual caminaba con presura en dirección al tren. En su mente solo aparecía la imagen del sol remoloneando sin querer amanecer, calentito... le hizo gracia y se sonrió tímidamente aunque por otro lado sintió envidia porque Ella también se quería haber quedado más tiempo durmiendo. De hecho estaba segura de que si alguien la hubiera avisado del frío que hacía se hubiera concedido al menos una hora más de sueño.

Llegó a la estación... ¡ ocho minutos para el próximo tren! Definitivamente no llegaría a tiempo. Se colocó un poco mejor la gruesa bufanda roja para intentar cobijar del aire helado a su pobre nariz, si es que seguía ahí, ya que hacía algunos minutos que había dejado de sentirla. También se puso la capucha del abrigo pero el motivo no era la baja temperatura matinal de aquel 19 de diciembre, sino la intención de pasar desapercibida en medio de un andén que cada vez se veía más congestionado por el retraso del tren ( un accidente en las proximidades de Atocha, según anunciaba por megafonía una voz impersonal y artificialmente modulada que sentía las molestias) aumentando así la probabilidad de encontrarse con un conocido y potencial iniciador de una conversación insustancial que Ella quería evitar a toda costa, así que más le valía agachar bien la cabeza. No obstante y por si quedaban dudas, abrió la mochila y sacó un libro, " Se busca una mujer", de Charles Bukowski, procediendo a enfrascarse en su lectura sin levantar ni un momento la vista del papel. Si no quería tener que dejar a medias el capítulo tenía que leer rápido, aunque también podría hacerlo durante el viaje.

La vibración de las vías le indicaron que en unos segundos aparecería el esperado. Le gustaba atender a ese tipo de señales. Cuando lo hacía, su mente se remontaba a tiempos en los que no existían ciertas "comodidades". Siempre pensó que detalles como mirar al cielo y poder intuir el tiempo que haría al día siguiente tenía un encanto tristemente perdido, con la controversia de la pasión que sentía por los adelantos tecnológicos en los que " quizás algún día trabajes", le dijo la voz del conferenciante que había escuchado justo la semana anterior.

Fue un inicio de trayecto espantoso. Debido a la demora el tren rebosaba de gente airada que definitivamente no llegaba a su destino a tiempo. Ella se dio cuenta de que su idea de continuar leyendo era una soberana estupidez porque apenas podía mantener su libro abierto sin que el brazo derecho del señor con traje o la tremenda mochila de ese estudiante de bolonia que aun no sabía que los macutos en el suelo molestan menos le incomodase o distrayese. Agh, ¿ pero es que nada iba a salir bien?. No con poca dificultad consiguió sacar de su bolsillo derecho el mp3 e intentó evadirse, sumergiéndose en una voz de autor acompañada de una guitarra a todo volumen.

Cuando se aproximaban a la estación de Atocha los ocupantes del vagón empezaron a removerse inquietos como era costumbre, intentando acercarse a las puertas de salida. Tras sufrir varios empujones, Ella se dispuso a colocarse en la zona de los asientos. Con un poco de suerte se sentaría puesto que aun le quedaba una estación más por recorrer hasta llegar al destino. Continuaba con los cascos puestos cuando se dio cuenta de que varias personas miraban en la misma dirección, a su espalda. Se giró de manera intuitiva y comprobó que había una especie de discusión entre una mujer y una chica con una maleta. Se quitó los auriculares:

- Pero por favor, déjeme estar más cerca de la puerta. Voy a perder el AVE, no llego... decía la joven.
- Y que se cree- contestaba la mujer- ¿ que yo no tengo prisa también? ¿ que va a adelantar mucho por ponerse en la puerta?
- No, en realidad no, pero estoy nerviosa, por favor...

La verdad es que se la veía realmente angustiada. Fue entonces cuando nuestra protagonista observó con mayor detenimiento a las personas que la rodeaban, como hasta ahora no había hecho. Todas ellas impasibles, abrigadas, leyendo, escuchando música, a lo suyo, con sus cosas. Y fue entonces cuando sintió un deseo imperioso de que la chica joven saliese la primera, de que pudiera coger el AVE. Y ocurrió. Así, sin más, como ocurren las cosas inesperadas, los que no se habían retirado, la misma mujer que había respondido a la joven que no lo haría, empezaron a dejarla pasar bajo la mirada atónita de la chica y por supuesto de Ella... " no puede ser- se dijo- no puede haber sido por haberlo deseado". La joven de la maleta se colocó la primera en la puerta no sin antes agradecer a todo el que la permitía dar un paso más hacia delante y desapareció, la primera, cuando la puerta se abrió. Ella vio como se alejaba corriendo hacia las escaleras mecánicas.

Consiguió sentarse y no pudo dejar de pensar en lo que había sucedido. Aunque sabía que era imposible... ¿ y si no lo era? ¿ y si podía hacer realidad sus deseos? Al darle algunas vueltas a esa idea se dio cuenta de que desde por la mañana había deseado varias cosas incumplidas: estar más tiempo durmiendo, que no hiciera tanto frío, que no se retrasara el tren, no encontrarse con nadie conocido,poder leer el capítulo entero... nada de eso había ocurrido. ¿ Y si lo que podía hacer era cumplir los deseos de los demás? Bien mirado, solo había pensando en sí misma desde que había empezado el día, ni un solo pensamiento hacia otra persona que no fuera ella y su propio bien... tenía que validar esa hipótesis, tenía que proceder a un ensayo y error...¿ pero cuál?
El tren avanzaba y ya estaban apunto de salir de la estación anterior al destino de Ella cuando se subió una persona con una guitarra y un pequeño equipo de altavoz con una cestita encima para recoger dinero. Era su ocasión. Desearía durante toda la actuación que al finalizar la gente sacara sus monederos. Fueron cuatro minutos interminables...Acabó y avanzó por el pasillo cestita en mano. Nada. Ni una sola moneda. Fue una decepción tan grande que al pasar por delante de Ella, él lo notó. Encima no tenía ninguna moneda para darle.
- Lo siento- le dijo apenada.
- No te preocupes, espero que hayas disfrutado de mi música,bonita. Te deseo felices fiestas.

...

- ¿Sabes? si de verdad lo deseas, así será- respondió Ella.


Llegaron a Nuevos Ministerios. Aquí terminaba, como todos los días, su viaje en tren. Pero no había sido como todos los días. Esta vez había sido realmente consciente de que no viajaba sola y de que aunque algunas veces bastaba con desear el bien para los demás, el resto de las veces, la mayoría, una tenía que poner de su parte.


Ojalá todos tengamos felices fiestas... ¿ ojalá? De eso me encargo yo, o Ella. Así será =)

jueves, 8 de diciembre de 2011

" Dedique su tiempo y energía sólo a los temas que son el corazón de su vida" John Maxwell




Retroceder, volver atrás
a ese lugar,
tenerte delante,
ahora sí, avanzar.
Ser consciente de la unicidad
y vaciarme de nuevo... parar.
Buscar la palabra exacta,
definirte una abstracción,
entender que me entiendes
con solo mirarte,
todo tú, susurrante,
conexión.
¿ Qué existe? ¿ qué no?
¿ existimos tú y yo?
¿ existió nuestra conversación?
quizá todo fue un sueño,
quizá no...
¿en Tánger a las diez?
quedamos,
( lo conseguiste),
y ocurrió...
como ocurre que concurren Tiempo,
y Cansancio,
y " Deber de madrugar",
que nos mandaron a dormir
o a despertar...
hasta la próxima,
quedemos sin saberlo,
(dime que sí)


...



¿ a las diez?
¿ dónde esta vez?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Poco a poco


Antes el mundo era maravilloso,
y en la ignorancia de mis días
pasaba el tiempo
y el espacio era ocupado.
Sin saberlo me vestí de experiencia
me abrigué con criterio
puesto que implacables inviernos
acuden a la cita
de todo aquel que crece expuesto.
Pero aquí estoy,
muerta de frío,
en la nada,
en el vacío,
porque mi mundo ha sido desalojado
de sus maravillas
y la desconfianza ha levantado
firmes murallas.
Nuevas ilusiones buscan las puertas
y dan rodeos sin descanso
porque en todas piden un tributo y,
por el momento,
son demasiado pobres
para pagarlo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

INSPIRACIÓN


Está contenida, toda ella.
La siento. Siento como fluye en mi interior,
cómo recorre mi cuerpo y alimenta mi alma que,
entusiasta, vibra a una frecuencia propia.

¿Tiene inicio?
en la música,
en la lluvia,
en un testimonio,
en el silencio,
en Marruecos,
en una sonrisa,
en una mirada,
en tus palabras,
en La Palabra.

Pero si está contenida,¿tiene fin?
El fin eres tú, que esperas leerme.
Llamas a su puerta y aquí la tienes,
mostrándose tímidamente, por la mirilla.
-" ¿ Por qué no sales,
si llevo un tiempo pidiéndotelo?"
preguntas.


-"Porque estoy contenida...
quizá necesite derramar más lágrimas
para salir del cuerpo que,
sin quererlo,
me mantiene prisionera"

martes, 4 de octubre de 2011

¿BUENO? Y GRATIS, ¿DOS VECES BUENO?


Llevo muy pocos días de universidad a la vuelta del verano pero ya he tenido que enfrentarme a esa imagen que se repite año tras año y que tan poco me gusta: las promociones salvajes de nuevos productos ( o no tan nuevos) que regalan las marcas ¿para darse a conocer? a una juventud exacerbada por conseguir algo gratis, que muestra de manera palpable el consumismo salvaje al que estamos sometidos y del que tristemente nos sentimos orgullosos.

Hay personas que no entienden mi rechazo ante todo este circo. Creo que se debe al hecho de que lo he vivido desde dentro, que he trabajado un par de años repartiendo una bolsita con unos cuantos de estos productos, que he terminado hasta las narices. ¿ Por qué?

- porque en los dos años que he estado he podido comprobar que no se lleva a cabo ningún estudio de población mediante el cual se pueda saber de manera estimada la cantidad de público a la que se dirige la promoción. Se nos ha obligado a repartir cantidades ingentes, desmesuradas, con la premisa de " una bolsa por persona" cuando la realidad es que se terminan repartiendo dos o incluso tres y no solo para acabar antes, sino para acabar.
Esto me lleva a pensar inevitablemente en la clara y consciente sobreproducción que llevan a cabo las empresas y como consecuencia a todo lo que se tira o se desecha en un mundo en que tantos y tantos millones de personas no tienen nada que llevarse a la boca.

- porque ves la asquerosa cara de satisfacción que se le queda al tonto que te coge por segunda vez la bolsa, pensando que tú no te has dado cuenta, creyéndose más listo que el resto porque tiene dos, y SON GRATIS..."aunque no me guste, aunque no me sirva, aunque no lo quiera". Esa es la sociedad en la que vivimos, la que no valora el trabajo para llegar a conseguir algo. El mejor es el que lo consigue antes y además con el mínimo esfuerzo.

- porque me avergüenzo de mi misma trabajando en algo que va total y absolutamente en contra de mis propios principios con tal de conseguir dinero rápido.


Y todo esto, ¿ hacia qué actitud me ha llevado? Pues no sé si es la correcta, tampoco considero que vaya a servir de algo pero no cojo nada de lo que me ofrecen. Lo siento mucho por los que están trabajando, que están muy cansados de estar ahi y tienen ganas de repartirlo e irse a sus casas... a ellos les invito a la reflexión tal y como lo hice yo.
A veces pensamos que no podemos cambiar las cosas, que las empresas están en otro nivel, pero no nos damos cuenta de que ellas están a nuestro servicio, que nos deberían de dar lo que nosotros les pedimos y si una estrategia mal elaborada no resulta la tendrían que cambiar. Y si piensas que soy demasiado soñadora...


seguiré soñando...