domingo, 4 de marzo de 2012

De cuando el café no me dejó dormir pero sí escribir


Muchos sentimientos acumulados ahora mismo. No sé si quiero reír o... no sé si soy feliz en realidad, ¿ qué es la felicidad?: dar un concierto de gospel, ver a tu madre bailar, emocionarte por lo que cantas, glorificar. Y después, la NAO, noche en arte y oración. Ver a Antonio, orar, dar gracias a Dios por las alegrías y por mi momento actual de soledad, de aprender a vivir así, sin un hombro sobre el que llorar, sin unos ojos a los que mirar con complicidad, sin una mano en la que encajar...
La vida para está pajarito está pasando. Muy decidido dijo: " dejo el nido". Y ahora que se enfrenta a su primer vuelo cae en la cuenta ( más tarde en el suelo) de que nadie le enseñó a volar, por mucho que aprender quiso, quiere y querrá. Hay cosas que no están en los libros y los abrazos que la sostenían, que antes eran eternos, ahora tienen final.
Dime, cielo infinito, ¿ qué me quieres mostrar? Iré a donde me digas, aquí nada me ata ya. Señor, dímelo, dímelo ya o mantente así, a mi lado, para cuando me de por escuchar.

martes, 14 de febrero de 2012

Y al tercer día, resucitó =)



Es punki,
es costra,
es cristiano.

Es amigo,
confidente,
un hermano.


Llevaba un tiempo contestando a tus incesantes preguntas sobre cómo me sentía de manera casi mecánica, sin caer en la cuenta de que tras ellas había preocupación verdadera, interés por estar a mi lado en unos momentos en los que a través de mis monosílabos tú intuías que no eran los mejores. Pero ahí seguías, tan incansable y sutil como siempre.
Y yo, tan envuelta en mis propios miedos, realimentando mis preocupaciones, eligiendo el camino menos iluminado, casi con la intención de querer perderme en él, de no encontrar el camino de vuelta porque todo estaba arrasado. Yo misma le había prendido fuego.

" Pero tía, camina hacia delante", es lo que me dices sin palabras. Y me coges de la mano ( sin cogerme)y me llevas a un claro: " aquí podemos hablar de cosas trascendentales". Y hablamos, hablamos y hablamos: de mierdas que nos importan, de otras que no nos importan una mierda. Podríamos tirarnos así tanto tiempo que el sistema podría caerse sin que nos enterásemos o quizá los chinos podrían conquistar el mundo y nosotros sin saber chino y viendo series en inglés, ¡ menuda mierda!


Hasta aquí hemos llegado. Ahora a seguir caminando solita, en mi éxodo particular, pero sabiendo que el tuyo discurre paralelo y que harás lo imposible por que concurra si así lo consideras necesario, para volver a darme lo que, sin siquiera saberlo tú mismo, es toda una lección de caminante eterno, peregrino fiel,buscador nato.


Y te vas sin abrazarme,
sin darme un beso,
tú no eres de esos.

Tú eres punki,
costra
pero sobre todo:
cristiano...



¡ Y el movimiento se demuestra andando!

jueves, 9 de febrero de 2012

Ahora y siempre




- Pero algo tiene que hacerte sonreir, ¿ no?

- Bueno, creo que antes sonreía por más cosas... o lo hacía con más ganas.

- Si, puede que últimamente estés dejando que tu cabeza esté ocupada por asuntos que te atormentan y que esas cosas que antes te gustaban estén quedando en un segundo plano. Pero haz un esfuerzo, dime, ¿ qué es eso que te gustaba, que te parecía especial?

- ¿ Qué me gustaba? bueno, creo que necesito un tiempo para pensarlo... se me está ocurriendo, incluso, que lo mejor será que lo escriba. ¿ Sabes? siempre me ha resultado más fácil pensar delante de un boli y un papel.

- Muy bien, hazlo entonces.



- Me gusta fijarme en la cara de los conductores de los coches cuando camino por la acera.
- También me fijo mucho en el calzado de la gente.
- Me gusta motivarme cuando voy a la biblioteca metiendo música nueva en el MP3.
- Me gusta escuchar una canción y querer tocarla yo misma con la guitarra.
- Me gusta tocar la guitarra.
- Me gusta apuntarme cosas en la mano para acordarme de ellas, aún sabiendo que luego se me borran al lavármelas y se me olvida.
- Me gusta no controlar nunca los horarios, no saber cuándo abren y cierran los sitios. Tener que preguntarlo cada vez que necesito saberlo.
- Me gusta montarme en el bus detrás del conductor y ver cómo habla con los conocidos. Me gusta cuando se para unos segundos para hablar con el conductor de otro carril.
- Me gusta ir a un concierto: saltar, bailar, gritar, salir afónica.
- Me gusta sentar a mi sobrino en mi habitación e ir enseñándole todo lo que me señala.
- Me gusta pensar en algún camino que haré sola, me gusta caminar sola.
- Me gusta hablar con una persona sobre cómo vemos la vida. Sin discusiones, solo hablar y escuchar.
- Me gusta mirar al cielo, me gusta mirar al mar.
- Me gusta escribir.
- Me gusta escuchar a mis padres reirse.
- Me gusta llorar de alegría y, en ocasiones, también de pena.


- Ahi lo tienes, ¿ qué te parece?

- Me parece que no es lo que te pedí. Te dije que me dijeras qué es lo que te gustaba.

- Bueno... eso me gustaba y me sigue gustando.

- ¿ Sí? entonces sigues teniendo motivos para sonreir, ¿no?

- ... Siempre tan agudo =). Fíjate: se me ha olvidado una cosa que me ha gustado siempre y que creo que nunca me dejará de gustar.

- ¿ Cuál?

- Tú ya lo sabes antes de que yo lo diga. Me gusta rezar.

- Sí, a mi también me gusta que hablemos tan amenudo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Necesario y suficiente



Cuando mi historia se reduce
a escombros de lo que un día erigí,
de pilares que no mantuvieron la carga
de todo lo que erré...

Cuando no me queda nada,
y en la nada me quedo dormida
porque lo que tuve, perdí,
y lo que supe,olvidé.

Cuando el contenido de cada instante
queda vacío de sentido
y los sentidos no captan
el motivo de su ser.

Es entonces cuando más presente te haces,
cuando tanto giro no marea,
cuando Tú haces posible el equilibrio
y contigo sigo adelante...otra vez.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Tiempo


Contado eres,
encasillado,
encerrado y fraccionado:
años, meses,
horas, minutos
y segundos...
según para quién:
fabuloso o doloroso,
pasarás dejando poso
o simplemente pasarás,
dando de ti
sin agotarte
a cada uno su parte
porque nuestro te creemos
desde el comienzo,
pero de nadie eres,
no eres de nadie.

Para algunos acabas,
en este mundo,
sin concesión.
Para otros,continúas,
aunque antes eras mejor.
¿ En mi caso?
aunque en ocasiones
me faltes o sobres,
incluso no importes,
te dedico estos versos,
porque transcurres
mientras te escribo,
infalible,
variable fundamental,
a veces armónico,
sinusoidal.
Infinito,
compañero trascendental,
ocupante incansable
de mi proceso mental...



( y en suspensivo acabo lo que no tiene final)

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿otro día más?



Salió de casa. Era tan temprano que aun no se habían despertado los rayos del sol o quizá llegaban tarde aquella mañana y no Ella, que apunto había estado de quedarse dormida, motivo por el cual caminaba con presura en dirección al tren. En su mente solo aparecía la imagen del sol remoloneando sin querer amanecer, calentito... le hizo gracia y se sonrió tímidamente aunque por otro lado sintió envidia porque Ella también se quería haber quedado más tiempo durmiendo. De hecho estaba segura de que si alguien la hubiera avisado del frío que hacía se hubiera concedido al menos una hora más de sueño.

Llegó a la estación... ¡ ocho minutos para el próximo tren! Definitivamente no llegaría a tiempo. Se colocó un poco mejor la gruesa bufanda roja para intentar cobijar del aire helado a su pobre nariz, si es que seguía ahí, ya que hacía algunos minutos que había dejado de sentirla. También se puso la capucha del abrigo pero el motivo no era la baja temperatura matinal de aquel 19 de diciembre, sino la intención de pasar desapercibida en medio de un andén que cada vez se veía más congestionado por el retraso del tren ( un accidente en las proximidades de Atocha, según anunciaba por megafonía una voz impersonal y artificialmente modulada que sentía las molestias) aumentando así la probabilidad de encontrarse con un conocido y potencial iniciador de una conversación insustancial que Ella quería evitar a toda costa, así que más le valía agachar bien la cabeza. No obstante y por si quedaban dudas, abrió la mochila y sacó un libro, " Se busca una mujer", de Charles Bukowski, procediendo a enfrascarse en su lectura sin levantar ni un momento la vista del papel. Si no quería tener que dejar a medias el capítulo tenía que leer rápido, aunque también podría hacerlo durante el viaje.

La vibración de las vías le indicaron que en unos segundos aparecería el esperado. Le gustaba atender a ese tipo de señales. Cuando lo hacía, su mente se remontaba a tiempos en los que no existían ciertas "comodidades". Siempre pensó que detalles como mirar al cielo y poder intuir el tiempo que haría al día siguiente tenía un encanto tristemente perdido, con la controversia de la pasión que sentía por los adelantos tecnológicos en los que " quizás algún día trabajes", le dijo la voz del conferenciante que había escuchado justo la semana anterior.

Fue un inicio de trayecto espantoso. Debido a la demora el tren rebosaba de gente airada que definitivamente no llegaba a su destino a tiempo. Ella se dio cuenta de que su idea de continuar leyendo era una soberana estupidez porque apenas podía mantener su libro abierto sin que el brazo derecho del señor con traje o la tremenda mochila de ese estudiante de bolonia que aun no sabía que los macutos en el suelo molestan menos le incomodase o distrayese. Agh, ¿ pero es que nada iba a salir bien?. No con poca dificultad consiguió sacar de su bolsillo derecho el mp3 e intentó evadirse, sumergiéndose en una voz de autor acompañada de una guitarra a todo volumen.

Cuando se aproximaban a la estación de Atocha los ocupantes del vagón empezaron a removerse inquietos como era costumbre, intentando acercarse a las puertas de salida. Tras sufrir varios empujones, Ella se dispuso a colocarse en la zona de los asientos. Con un poco de suerte se sentaría puesto que aun le quedaba una estación más por recorrer hasta llegar al destino. Continuaba con los cascos puestos cuando se dio cuenta de que varias personas miraban en la misma dirección, a su espalda. Se giró de manera intuitiva y comprobó que había una especie de discusión entre una mujer y una chica con una maleta. Se quitó los auriculares:

- Pero por favor, déjeme estar más cerca de la puerta. Voy a perder el AVE, no llego... decía la joven.
- Y que se cree- contestaba la mujer- ¿ que yo no tengo prisa también? ¿ que va a adelantar mucho por ponerse en la puerta?
- No, en realidad no, pero estoy nerviosa, por favor...

La verdad es que se la veía realmente angustiada. Fue entonces cuando nuestra protagonista observó con mayor detenimiento a las personas que la rodeaban, como hasta ahora no había hecho. Todas ellas impasibles, abrigadas, leyendo, escuchando música, a lo suyo, con sus cosas. Y fue entonces cuando sintió un deseo imperioso de que la chica joven saliese la primera, de que pudiera coger el AVE. Y ocurrió. Así, sin más, como ocurren las cosas inesperadas, los que no se habían retirado, la misma mujer que había respondido a la joven que no lo haría, empezaron a dejarla pasar bajo la mirada atónita de la chica y por supuesto de Ella... " no puede ser- se dijo- no puede haber sido por haberlo deseado". La joven de la maleta se colocó la primera en la puerta no sin antes agradecer a todo el que la permitía dar un paso más hacia delante y desapareció, la primera, cuando la puerta se abrió. Ella vio como se alejaba corriendo hacia las escaleras mecánicas.

Consiguió sentarse y no pudo dejar de pensar en lo que había sucedido. Aunque sabía que era imposible... ¿ y si no lo era? ¿ y si podía hacer realidad sus deseos? Al darle algunas vueltas a esa idea se dio cuenta de que desde por la mañana había deseado varias cosas incumplidas: estar más tiempo durmiendo, que no hiciera tanto frío, que no se retrasara el tren, no encontrarse con nadie conocido,poder leer el capítulo entero... nada de eso había ocurrido. ¿ Y si lo que podía hacer era cumplir los deseos de los demás? Bien mirado, solo había pensando en sí misma desde que había empezado el día, ni un solo pensamiento hacia otra persona que no fuera ella y su propio bien... tenía que validar esa hipótesis, tenía que proceder a un ensayo y error...¿ pero cuál?
El tren avanzaba y ya estaban apunto de salir de la estación anterior al destino de Ella cuando se subió una persona con una guitarra y un pequeño equipo de altavoz con una cestita encima para recoger dinero. Era su ocasión. Desearía durante toda la actuación que al finalizar la gente sacara sus monederos. Fueron cuatro minutos interminables...Acabó y avanzó por el pasillo cestita en mano. Nada. Ni una sola moneda. Fue una decepción tan grande que al pasar por delante de Ella, él lo notó. Encima no tenía ninguna moneda para darle.
- Lo siento- le dijo apenada.
- No te preocupes, espero que hayas disfrutado de mi música,bonita. Te deseo felices fiestas.

...

- ¿Sabes? si de verdad lo deseas, así será- respondió Ella.


Llegaron a Nuevos Ministerios. Aquí terminaba, como todos los días, su viaje en tren. Pero no había sido como todos los días. Esta vez había sido realmente consciente de que no viajaba sola y de que aunque algunas veces bastaba con desear el bien para los demás, el resto de las veces, la mayoría, una tenía que poner de su parte.


Ojalá todos tengamos felices fiestas... ¿ ojalá? De eso me encargo yo, o Ella. Así será =)

jueves, 8 de diciembre de 2011

" Dedique su tiempo y energía sólo a los temas que son el corazón de su vida" John Maxwell




Retroceder, volver atrás
a ese lugar,
tenerte delante,
ahora sí, avanzar.
Ser consciente de la unicidad
y vaciarme de nuevo... parar.
Buscar la palabra exacta,
definirte una abstracción,
entender que me entiendes
con solo mirarte,
todo tú, susurrante,
conexión.
¿ Qué existe? ¿ qué no?
¿ existimos tú y yo?
¿ existió nuestra conversación?
quizá todo fue un sueño,
quizá no...
¿en Tánger a las diez?
quedamos,
( lo conseguiste),
y ocurrió...
como ocurre que concurren Tiempo,
y Cansancio,
y " Deber de madrugar",
que nos mandaron a dormir
o a despertar...
hasta la próxima,
quedemos sin saberlo,
(dime que sí)


...



¿ a las diez?
¿ dónde esta vez?